Historia argentina pasada y futura

Diario Clarín

El Fulgor Argentino Club Social y Deportivo recorre la historia social de nuestro país desde 1930 hasta el 2030. La puesta tiene más de cien actores, comienza en la calle y termina en el teatro del grupo.

La gente que se va congregando y el olor de la choriceada se convierten en foco de atracción para los desprevenidos paseantes de la Boca, donde tropiezan con algunos personajes vestidos a la manera de los años 30.En el lugar se ha instalado un escenario que se abre hacia la calle y con un palco alto ornamentado por un mural de muñecos en telgopor que reproducen los rostros de los grandes. Discépolo, Tato Bores, Olmedo, Gardel, Sandrini, Tita Merello, son algunos de los ángeles guardianes que serán espectadores de lo que allí ocurra.

Con puntualidad arranca la función de El Fulgor Argentino Club Social y Deportivo, con una banda de música vestida con los antiguos uniformes de los Bomberos Voluntarios de la Boca, y hasta con un fotógrafo que dispara la nube blanca de los viejos flashes de magnesio.La época en que se inicia la obra es la de las turbulencias políticas y sociales de los años 30, por lo cual no faltarán los manifestantes y los reclamos.Un coro de mujeres canta: Hambre y frío/sin trabajo están nuestros maridos/ hambre y frío/ queremos que se acaben los despidos.

Y como respuesta también está presente la represión que con policías a caballo logra disolver la manifestación provocadora. Entonces sí, se invita a la gente a sacar la entrada para seguir el espectáculo en el teatro del Galpón de Catalinas, en la esquina de Caboto y Benito Pérez Galdós, donde se desplegará la historia que transcurre en un salón danzante y contará con humor, con ironía, lo que pasó en el país desde 1930 hasta el 2030.La idea, inspirada en la película El baile, de Ettore Scola, nació hace dos años del codirector Ricardo Talento. Fue trabajada en el taller de dramaturgia del Catalinas, con el asesoramiento del profesor Rafael Cullen, y dirigida por Adhemar Bianchi.¿Cómo eligieron los momentos históricos?Bianchi: No pretendimos hacer algo académico ni revisionismo sino contarlo desde el punto de vista de un grupo de vecinos que nos manifestamos a través del teatro.

Y tomamos las fechas que determinaron cambios, en especial los golpes de Estado que provocaron una inflexión en la historia argentina.Cullen: Mi objetivo fue el de ubicar los hechos y darles el marco adecuado vinculándolos a la vivencia colectiva, cotidiana e individual de la gente.¿En qué se puso el acento?Cullen: La historia está vista desde los que quieren participar en una fiesta y los que se niegan a esa fiesta colectiva. Es el golpe interrumpiendo el baile.Bianchi: Por un lado, el encarcelamiento a los militares y por el otro, toda la historia de la corrupción y la subasta. Es la historia en el sube y baja.¿Con qué géneros se relaciona este tipo de teatro?Bianchi: Es una mezcla del grotesco, la parodia, la farsa.

El teatro popular tiene muchas vertientes. Pero también paga tributo al de Bertolt Brecht, porque es un teatro épico.¿Cómo se hace para ensayar con más de cien personas?Bianchi: El equipo de dirección está formado así: yo soy el malo y grito y Talento es el bueno y reflexiona. Es un trabajo hecho a puro megáfono, pero el grupo Catalinas hace quince años que existe y ya sabe del movimiento escénico.¿Cómo trabajaron los personajes?Bianchi: Buscando el prototipo. En una escena de rock nos remitimos al material de la época, películas, fotografías, o con las experiencias que cada uno tenía. Hay dos gordos que son infaltables en un baile y que resultan fenomenales, chicas que son como la modelo norteamericana de la Coca-Cola, los rocanroleros más lanzados.

Cada uno fue creando un personaje, con un vestuario lo más posible acorde con la época aunque la imaginación se golpeó a menudo contra la pared del presupuesto.¿Cuánta imaginación pusieron?Bianchi: Había una escena de tango, pero sólo cinco parejas lo bailaban bien. Así que las dividimos y les pusimos un muñeco o una muñeca unidos por tablitas a los zapatos de los bailarines, y los duplicamos. Todo se hace de acuerdo con lo que tenés o con lo que no tenés.

La escena final -que transcurre en el 2030- está realizada con material futurista de una murga teatral Utópicos y malentretenidos, que nos sirve para hablar de los males que el hombre hace a la tierra y a sí mismo. En el final nos salió la maestrita ciruela.

http://edant.clarin.com/diario/1998/12/06/c-01401d.htm