“La gran aventura” De la Boca Barcelona

Diario Clarín

b_200_200_16777215_0___images_stories_prensa_10.jpgEn las calles de Barcelona, el Grupo de Teatro Catalinas sur presentó la obra “El Fulgor Argentino. Fue conmovedor. Nunca antes este emprendimiento barrial, que agrupa a vecinos de La Boca, había actuado en el exterior. Muchos de ellos viajaban por primera vez.

El Sur también existe

Un centenar de vecinos del Grupo Catalinas Sur, dirigido por Adhemar Bianchi y Ricardo Talento, presentó El Fulgor Argentino en Europa. Una fascinante experiencia colectiva.

Noventa vecinos del barrio de la Boca aterrizaron hace una semana en Barcelona y ofrecieron hasta ayer, cinco presentaciones de El fulgor argentino. El espectáculo del grupo Catalinas Sur llenó el teatro Mercat de les Flors, ubicado en la empinada colina de la ciudad llamada Montjuic, donde naturaleza y edificación armonizan y se exaltan mutuamente.

No son por estos días los únicos argentinos de los que se habla en España. Otros —y no siempre por las mejores razones— ocupan un lugar destacado en el interés local. Cavallo desconcierta con sus declaraciones; el proceso al dictador Videla genera aprobación; entusiasma hasta la exaltación la compra de Saviola (el Barcelona ganará millones con su talento futbolístico y con la explotación de su imagen publicitaria). Y, por fin, también se habla aquí de la invasión artística producida por el Grec 2001, el festival de teatro, música y danza que festeja su 25ø aniversario, con Argentina como invitada. Entre las figuras y compañías que cruzaron el mar está el Grupo Teatral Catalinas, dirigido por Adhemar Bianchi y Ricardo Talento, e integrado por casi un centenar de personas que, en su mayoría, no había salido jamás del país y, en algún caso, ni siquiera del barrio.

No más ruidosos que lo que puede esperarse de una reunión donde se conocen todos, los vecinos de la Boca no pasan inadvertidos. Lo que ya es una hazaña en el verano barcelonés, donde se amontonan paisanos y turistas de variadas especies, donde se oye hablar tanto catalán y español como inglés, francés, italiano, alemán, chino y otras lenguas menos reconocibles. O donde perros y otras mascotas no sólo han generado una industria (peluquerías, veterinarias, psicólogos, pensionados, seguros de salud o cementerios) sino que hasta hay mendigos que exhiben sus perros, gatos, conejos, tortugas y cotorritas para pedir limosna para su familia numerosa. Así, esta ciudad de la modernidad arquitectónica, el diseño y las marcas top del mercado de la moda convive con los hedores y la basura que acumula hora a hora el consumismo o con los miles de inmigrantes ilegales de Africa y Europa del Este que ejercen la prostitución como alternativa laboral o duermen al cobijo de elegantes umbrales o en bancos de plazas.

Aún en este paisaje, ver un centenar de hombres, mujeres y chicos vestidos a la usanza de los años 30 o con extrañas armaduras hechas con coladores de alambre y abolladas cacerolas descendiendo de un ómnibus llama la atención del más indiferente. No hay otra forma de trasladar sin riesgo de pérdida o extravío a tanta gente que debe cumplir puntualmente con ensayos, conferencias de prensa, almuerzos y cenas rigurosamente pautadas. "No sé cómo hace Adhemar para manejarnos, querida; tiene un don especial porque nada se le escapa ¡Y mirá que tiene cosas en la cabeza!", elogia una de las integrantes que no da su nombre "porque si no, parece que lo dijera por.... (se tironea de la oreja); pero la verdad que lo queremos todos".

Creada hace 18 años, la compañía es un micromundo barrial que vino a Europa no sólo con una creación artística colectiva basada en la identidad sino también con muchos de sus hábitos cotidianos, entre los que el termo y el mate es infaltable. La infusión rioplatense —para muchos, todavía sospechosa— circuló discretamente en la cabina del jumbo que los trajo y mucho más libre en el hotel, los camarines y hasta por la calle. Claro que el grupo tam bién trae mamaderas y pañales para Guadalupe, la beba de una pareja que se conoció hace poco más de un año y que con dos meses de edad es capaz de dormirse en los brazos de cualquiera de los cien tíos que la consienten. Cada uno se junta aquí con las contradicciones entre esta experiencia y su historia personal. "Es la primera vez que vengo a Europa —confiesa Pablo Quirós, de 28 años— y no lo puedo creer. Hace 5 años que estoy en el grupo, soy estudiante y ahora estoy desempleado. Y sí, la verdad que se me cruza la idea de quedarme o de volver para conseguir un trabajo que me permitiera seguir estudiando y dedicarme a lo que me gusta, que es el teatro y poder aplicar lo que sé, ya que hice la carrera de traductorado en francés, italiano y portugués. Pero al menos esta vez tengo que volver; allá tenemos todavía muchas funciones por hacer."

"La actividad es contenedora tanto de la crisis ya endémica que sufren los sectores más débiles de la sociedad como de sus consecuencias", dice Adhemar Bianchi, y cuenta que en el grupo la gente se ha enamorado, ha sufrido pérdidas y separaciones, vive la angustia por la falta de trabajo, ha acompañado embarazos y celebrado nacimientos, todo como en una gran familia. "Los vecinos descubren que tienen aptitudes para actuar, cantar, bailar, modelar, pintar o escribir, van creciendo en su saber y aprendiendo a comunicarlo. Hoy ya tenemos docentes formados en el grupo que dan clases en el Centro Cultural que funciona en el Galpón de Catalinas y dictan seminarios en otros barrios y localidades para que otras comunidades aprendan cómo se hace."

Que cómo se hace fue también el interrogante de varios periodistas locales, en la conferencia de prensa ofrecida el martes por Bianchi y Talento, junto con el secretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Telerman, y el director del festival, Borja Sitjá, en el complejo cultural Palau de la Virreina, una bella construcción del siglo XVIII ubicada en el tradicional paseo de La Rambla. En el frente del tal palau (palacio en castellano, una lengua casi en desuso aquí) se presentó una muestra con algunos pasajes del espectáculo que se estrenó el miércoles y cuya función despedida de ayer agotó las localidades. Ahí, los paseantes se fueron juntando a partir de verlos bajar del ómnibus, ya en la ropa y el carácter de sus personajes. En seguida el elenco arrancó con un número de canto, coreografía y ritmo murgueros, de impecable ajuste y fuerte contenido, sobre todo para la disposición bastante cool y desprevenida de los espectadores ocasionales.

Hay que recordar que El Fulgor Argentino hace pasar por la pista de baile de un Club Social y Deportivo del que toma el nombre, los últimos 70 años de historia del país (desde el golpe que derroca a Yrigoyen) y anticipa las futuras tres décadas, hasta un 2030 en el que, si no se atacan las raíces de nuestros males (No hay que llorar, sólo al Fondo hay que enfrentar, cantan sin eufemismos) las consecuencias se vaticinan temibles. Boquiabiertos, asombrados, los espectadores se fueron sumando, tal vez atraídos por la festiva y convocante marcha murguera, tal vez por lo inquietante de las letras y la severa expresión los actores avanzando al unísono hacia la gente, mirándola a los ojos y señalando con el índice algo así como a las conciencias a la vez que decían: Estamos vivos, es el 2030/ Lo conocido por ustedes terminó/ Tanto insistieron con la globalización/ que al final, el globo explotó/ Y ustedes no/ no se enteraron de que todo reventó/ porque estuvieron aquí dentro del galpón/ en la función, mirando El Fulgor.

Algunos —ése era, en parte, el objetivo— preguntaban al final que dónde se presentaría la compañía argentina, que dónde se vendían las entradas. Muchos no las habrán conseguido, porque al día siguiente, los actores boquenses aparecieron en la nota central de los suplementos de espectáculos de La Vanguardia y El Periódico, mientras para el diario El Metro eran la nota de tapa.

Igual, a 48 horas de haber cambiado de huso horario, de haber saltado de la Vuelta de Rocha a una ciudad europea y de tener bien asumida la consigna del grupo ("no somos actores profesionales, somos vecinos que hacemos teatro y no nos la creemos"), esperaban el debut con temor.

Las funciones terminan todas con la gente aplaudiendo de pie. Los que lagrimean son residentes argentinos (basta escucharlos para confirmarlo). Cantando y bailando, la comparsa enfila al final hacia el vestíbulo circular de la entrada, antes de que el público empiece a salir. Una vez allí, muchos espectadores aceptan la invitación de los actores y se suman al baile. Los vecinos de la Boca, como en su casa.


Desarrollaron también otras propuestas como conjuntos de candombe, murga y títeres. Simúltaneamente, fueron poniendo un pie en la realidad con acciones solidarias en el barrio: representaciones gratuitas para niños o la teatralización de campañas de divulgación.

Entre los espectáculos que más impactaron están Venimos de muy lejos (1990) y El fulgor argentino (1998). Para el primero se realizó un largo trabajo de investigación con hijos y nietos de inmigrantes de la Boca, muchos de los cuales se convirtieron en los protagonistas de sus propias historias. El fulgor argentino es una cabalgata del siglo XX sobre la política, sus luces y sombras, donde se mezclaron estilos y géneros. Los dos títulos tuvieron tan buena acogida que ambos se reestrenan periódicamente.

Según Bianchi, hay un gran prejuicio sobre las tradiciones populares: "Desaparecieron la murga, la revista, el candombe, los sainetes, el circo. Pero nosotros las adaptamos y sentimos que estaban vivas, que se podían volver a mezclar con otras formas del teatro popular aún vigentes.

El fenómeno generado por el Grupo Catalinas Sur se expandió por el interior y el exterior. En Oberá, Posadas y El Dorado (Misiones), Bianchi realizó seminarios y puestas teatrales, donde abordó el tema de la inmigración en clave regional. Y el año pasado fue invitado a Washington, Estados Unidos, por el grupo hispano Gala, donde puso en marcha una obra sobre las vicisitudes de los habitantes de barrios con predominio de población latinoamericana.

También se cosechó en el ámbito internacional, gracias al Festival de Teatro de Buenos Aires, que atrajo hasta la Boca a directores extranjeros. Así, El fulgor argentino participará este año en las muestras Grec 2001, de Barcelona, y Roma-Europa, donde la compañía fue invitada.

Otra de las realizaciones, próxima a concretarse en marzo o abril, tiene que ver con el plan ya aprobado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad. Se llamará Vereda Solidaria y consistirá en una carpa itinerante que recorrerá distintos barrios, fundamentalmente en las zonas del sur, las más carenciadas.

"Esto no tienen nada que ver con los megaproyectos" —dice Bianchi. Y agrega, para sintetizar su confianza en el futuro: "Creo que el teatro porteño ha perdido el contacto con el gran público; pero es la gente común la que ahora está empujando para que comience un nuevo ciclo".

http://edant.clarin.com/diario/2001/07/16/c-00611.htm

Entre muchos, se puede

- ¿Cómo les llega esta invitación?
- Adhemar Bianchi: El director del Grec, Borja Sitjá, había visto el espectáculo en Buenos Aires y nos dijo: "Quiero que vengan". Hablaron con Cultura de la Nación y de la Ciudad, consiguieron que entre los dos organismos se hicieran cargo del 60% de los pasajes, el Grec pagó otro 30 % y nosotros juntamos la plata para los demás.

Ricardo Talento: Es un espectáculo atípico para un festival, ya que siempre se convoca a grupos chicos, por el costo de traslados y estadías.

- ¿Cómo juntaron la plata para costear los pasajes que pagó Catalinas?
- Adhemar: Como no es un grupo comercial, lo que ingresa por taquilla lo reinvertimos. Son cifras que asustan para un emprendimiento individual pero entre muchos se puede. Además, nos juntamos con Los Calandracas, el grupo de Barracas que dirige Talento.

- ¿Cómo fue que Bianchi, que es uruguayo, se identificó tanto con la Boca?
- Adhemar: Vine en el 73, cuando la huelga general allá. Bajé del ferry, vi la Boca y dije quiero vivir acá. Porque es barrio de inmigrantes y, Catalinas, una estructura que tiende a lo colectivo.

Talento: Yo siempre viví en el sur, anduve por Barracas, la Boca, Avellaneda. Son zonas con una identidad muy fuerte. Y no casualmente surgen de ahí este tipo de proyectos.

- En festivales internacionales, ¿el interés no se apoya en lo exótico?
- Talento: Sí, y no sólo en Europa, también en la Argentina. Todavía nos hacen notas buscando lo pintoresco.

http://edant.clarin.com/diario/2001/07/16/c-00602.htm