Hecho por la gente y para la gente

Diario Clarín

b_200_200_16777215_0___images_stories_prensa_espe8.jpgCompañías como el Grupo Catalinas Sur y el Circuito Cultural Barracas presentan obras con un alto nivel de calidad y elencos compuestos por vecinos. Los textos incluyen temáticas sociales, como la memoria y la identidad. ya son más de 2.000 personas las que integran la red de Teatro Comunitario.

Es lunes a la tarde y aquí, en la Catalinas de La Boca, unos jóvenes cirqueros ensayan su próximo espectáculo de teatro comunitario. El mate corre amable y el taller de escenografía deslumbra tanto a la periodista como al fotógrafo: vestuario variado, objetos de todo tipo, muñecos de vara, marionetas, máscaras de la Commedia Dell 'Arte, pequeñas joyas de pasados y futuros espectáculos terminados o sin terminar que hablan de un mundo colorido, festivo y a punto de estallar.

El Teatro Comunitario, resurgido de la mano del uruguayo Adhemar Bianchi, director del Grupo Catalinas Sur, y de Ricardo Talento, el argentino que comanda el Circuito Cultural Barracas, llegó hace unos veinte años para florecer de la mano de vecinos artistas en diferentes barrios de Buenos Aires, en Misiones (Oberá y Posadas) y en La Plata, con la expectativa de acompañar a futuros grupos de todo el país que quieran juntarse para contar la propia historia.

¿Cómo definen al Teatro Comunitario?

Talento: Es el teatro de la comunidad para la comunidad. Es aquel que está hecho en un territorio por la misma gente que habita ese territorio, como por ejemplo un barrio y sus vecinos. También lo explicamos así para distinguirlo de los grupos de actores profesionales que trabajan para su barrio.

Bianchi: Además trabajamos con la memoria y la identidad del territorio al que pertenecemos.

¿A qué necesidades estéticas y sociales respondían cuando empezaron y a cuáles responden ahora?

Bianchi: Cuando comenzamos con Catalinas, todavía estábamos en la dictadura militar. Por lo tanto el planteo era recuperar el espacio público, resanar las redes rotas de la solidaridad y hacer una celebración en conjunto en la plaza. Era una forma de resistir desde el hecho artístico y de recuperar un espacio en el que estuviéramos juntos. Recurrimos, entonces, al teatro del siglo de oro español, que era el teatro popular de esa época. Y cuando empezamos a indagar en los temas de la memoria y la identidad, investigamos sobre nosotros mismos. Pero fue parte de una evolución a través de los veinticuatro años de Catalinas.

Talento: El Circuito Cultural Barracas nació trece años después. Y surgió de una necesidad. Cuando el vecino se acerca, lo hace desde una necesidad y una falencia individual Siempre tuve ganas de actuar, cantar o bailar. Cuando se viene, encuentra que eso que es individual puede tener un cauce con los otros. Por eso creemos en el arte como algo inherente al ser humano y profundamente transformador. En los grupos de teatro comunitario, las personas mayores descubren potencialidades que no sospechaban que existían, y los jóvenes encuentran un lugar de pertenencia y de inclusión en un espacio en el que se integran todas las generaciones. Eso es profundamente transformador.

¿Qué diferencias hay entre el Grupo Teatral Catalinas Sur y el Circuito Cultural Barracas en cuanto a estética o forma de trabajo?

Bianchi: Empecemos por el origen en común y pensemos que a los que venimos de la militancia y de conceptos como que el arte es transformador, no nos alcanzaba la posibilidad de hacer arte por el arte mismo. En alguna medida nuestro encuentro fue estético, pero también ideológico. Nuestra pregunta era: ¿vamos a seguir en esta contradicción entre nuestro concepto del arte como un derecho de todos, y por el otro lado hacemos un teatro para un núcleo cerrado de gente? Los dos venimos de formaciones teatrales muy sólidas, no nos pusimos a estudiar teatro por un tema social. Nuestras diferencias no son ideológicas ni estéticas, sino de estilos personales para dirigir. Por ahí yo tengo más influencia de la murga uruguaya, o Ricardo tiene una veta más poética en sus obras. Pero la prueba es que hicimos El fulgor argentino entre los dos.

Talento: Otra diferencia es que el Circuito Cultural Barracas nació de un grupo de teatro callejero, Los Calandracas, pero es el grupo el que tiene la necesidad de empezar a trabajar en su comunidad. Por supuesto que teníamos el ejemplo de Catalinas, pero habíamos hecho teatro en las salas y en las escuelas y no nos terminaba de completar como experiencia. Trabajar con los vecinos nos da satisfacciones artísticas, ideológicas y de crecimiento impresionantes.

Bianchi: Además nos conocimos trabajando en una plaza, en el Parque Lezama. Ellos eran un grupo de teatro que hacía "calle" y nosotros un grupo de teatro comunitario. Allí armamos el Motep (Movimiento de Teatro Popular), con grupos que se sumaron en la explosión de la democracia y después desaparecieron. Ahora no sólo nosotros trabajamos juntos, sino que nuestros equipos también. Tenemos una oficina de recursos juntos.

Talento: Uno de nuestros principios es que no hay que encerrarse, sino que cuanto más gente haya unida, mejor.

¿Cuándo aparece la Red de Teatro Comunitario?

Talento: Primero aparece la necesidad de no estar solos, de retransmitir lo que hacemos y de entusiasmar a otros. El 2001 fue el momento histórico social propicio para que los vecinos se juntaran a contar su historia. Y sin querer, estuvimos en el lugar justo en el momento justo.

Bianchi: No había lugar al que fuéramos donde no se acercaran veinte o treinta personas para preguntar cómo se hacía. Y nos dimos cuenta que esas necesidades venían de las clases medias y medias bajas: un mundo de maestros, profesores, kiosqueros o taxistas, que en el fondo son bisagras de comunicación.

Talento: Es una gran riqueza para nosotros saber lo que somos y no disfrazarnos de otra cosa.

Bianchi: Ahora, si creemos que se puede hacer arte de calidad con la gente, por qué nos lo vamos a arrogar como derecho propio. Así empezamos a entusiasmar a grupos hoy constituidos que, obviamente, tienen diferentes estilos, formación y época.

Talento: Así nació la red, que ahora la integran treinta grupos.

Bianchi: Como Red pensamos en dos objetivos. Uno es la influencia en las políticas públicas, para que el arte empiece a ser considerado como una legítima forma de expresión. Y por otro lado, el nuestro es un planteo desde el arte mismo. El arte es un derecho propio y una celebración. No disfrazamos el arte con lo social ni como arte pobre para pobres.

Talento: El arte es parte de la vida. No podemos imaginar un mundo posible si son mutiladas nuestras posibilidades creativas. Un tema importante para el teatro comunitario es el de compartir saberes con los vecinos y potenciar sus experiencias. La clave es crear un marco en el que podamos soñar para adelante; y para eso tenemos que ir hacia atrás en nuestros imaginarios colectivos quebrados.

Bianchi: También intentamos, cosa que cuesta, influir en el mundo artístico teatral. Y nuestra pregunta es por qué el rol del artista es ser diferente a los demás y estar en el centro de todo. Está bien que cada uno elija su camino, pero si lo pensamos bien, el arte ya no está en la comunidad. Sería buenísimo que se vuelvan a socializar los saberes. Es un suicidio de parte de la gente de teatro no plantearse el volver a tener la complicidad de la sociedad y formar parte sólo de un pequeño núcleo. Antes había cines y teatros en los barrios y el arte era una celebración.

¿Hay, entonces, un gran prejuicio en relación al prestigio del teatro comunitario?

R. Talento: Eso pesa mucho, pero muchas veces los entusiasmamos diciéndoles que nosotros también conseguimos esos premios prestigiosos y hay libros que estudian nuestro trabajo sin salir de nuestro territorio. Es peligroso creer que el prestigio pasa por un solo lado.

http://old.clarin.com/diario/2007/05/23/espectaculos/c-00811.htm